martes, 20 de julio de 2010

El 68... El día que México perdió su inocencia.


Leyendo la entrada, al blog de @AliciaAlarcon: "Que 11 años no es nada...." (http://www.aliciaalarconm.blogspot.mx/2010/07/que-11-anos-no-es-nada.html) Me acorde que en el 68 yo estuve ahí. Lo tenía yo bloqueado...


Esta es la historia:

Mi prima hermana, que lamentablemente falleció hace muchos años.
Era casada con 2 pequeños hijos, y vivía en unos de los departamentos de la calle de Lerdo en Tlatelolco, en la planta baja.
El departamentos era de los chicos. Sala comedor y dos pequeñas recamaras.

Cada semana por lo menos, iba yo 3 veces a comer a su casa. Esperábamos a que llegara su esposo (El Pelón) y, normalmente después de una exquisita comida cocinada por mi prima, jugábamos canasta hasta muy tarde. Era otro México definitivamente.
Esa tarde de hecho fue la última vez que hicimos ese ritual ya que al poco tiempo se mudaron de ahí.

Ese 2 de Octubre, llegue como siempre, estaba en la cocina.
Mientras terminaba de cocinar, el tema principal, eran todos los sucesos del movimiento estudiantil de días pasados, y sobre todo del mitin de ese día, 2 de Octubre 1968. Ella como Universitaria, estaba al tanto.
Al poco rato, llego el Pelón, el cual era también como mi primo. Comento que al bajarse del camión fue por el pan como siempre, y la plaza (De Las Tres Culturas) ya estaba llena.

Comenzamos a comer no me acuerdo que pero seguro muy rico. Mientras lo hacíamos escuchábamos mucho bullicio en la calle. Sabíamos que estaba llegando mucha gente Al Mitin, y comentamos el Pelón y yo que iríamos un rato. A esto por supuesto se opuso mi prima, pero de todas maneras iríamos. Para esos días ya había un apoyo casi total de la población al movimiento estudiantil.
Esto por si solo era un problema enorme. Porque ahora sabemos se estaba saliendo la situación fuera de control para el Gobierno y las Olimpiadas estaban a unos días.

Terminamos de comer. Salimos, y nos dirigimos al túnel que pasa o pasaba por debajo de la calle, que ahora es el Eje Lázaro Cárdenas. Este, conectaba la calle de Lerdo a La Plaza de las Tres Culturas. No llegamos ni a la entrada del túnel.
Lo que antes era un bullicio, ahora eran gritos. Luego comenzaron los balazos.
Al principio nos desconcertamos, pero el túnel se lleno rápidamente de gente corriendo ahora hacia nosotros gritando: “Nos están disparando los granaderos”.
Entramos en pánico y corrimos de regreso al departamento.

Al entrar mi prima nos cuestiono a punto de la histeria, pero no sabíamos nada excepto lo que escuchamos y vimos.
Los gritos cada vez eran mayores, así como el pánico en la calle, los balazos aumentaban.
Mi prima, nos comenzó a gritar que su hermano, que era maestro y dirigente estudiantil estaba en el mitin. Le pidió a su marido (el hermano también vivía en Tlatelolco, pero del otro lado de la calle de Lerdo), llorando, ir a ver si estaba en su departamento. El con un poco mas de calma, llamo por telefono al depa y nada.
Yo por supuesto me apunte a acompañarlo. Desde luego nunca pensamos en el riesgo de salir e ir a buscarlo.

Afuera en la calle de Lerdo la gente corría por todos lados.
El tráfico parado, autos camiones nada se movía. Los que aun estaban en los autos, los abandonaban y corrían. Había también camiones tomados por los estudiantes que se dirigían al mitin atrapados. Trataron de darse la vuelta, pero se quedaron atorados en el camellón, agravando aun más el problema.
No sé ni cómo, cruzamos la calle de Lerdo hacia el depa de mi primo. Llegamos y obviamente no estaba, nos regresamos de inmediato.

Para esos momentos, si es posible, ya estaba peor la situación.
Los camiones tomados los incendiaron. Las balas ahora eran ráfagas más frecuentes y cercanas. Se oían ambulancias por todos lados.
La verdad no sé ni cómo regresamos al departamento.

El caos era total, porque además no sabía la gente para donde correr. El pánico hacia que la gente gritara “ahí vienen los granaderos” y la gente cambiaba nuevamente de rumbo.
Se caían los pisaban era una pesadilla todo.
Al tratar de cruzar de regreso Lerdo, la gente ahora comenzó a correr hacia nosotros diciendo que venían Los Granaderos por la calle de Ricardo Flores Magón. Misma que estaba a nuestra derecha. Nos detuvimos unos momentos y alcanzamos a ver soldados caminando sobre la avenida.
Las rechiflas, mentadas de madres, gritos, y camiones incendiados acompañaban los balazos.
Mi miedo era terrible pero la adrenalina me hacia querer ir a ver qué pasaba.

De repente una ráfaga de balas llego cerca de dónde estábamos. Al darse cuenta del peligro eminente, El Pelón me jalo del brazo, porque yo quería detenerme a ver esto que nadie pudo imaginar.  Y que a mi corta vida era increíble. Me llevo de regreso al departamento. (Probamente me salvo la vida, cuando menos eso pienso hasta ahora)
Al llegar, mi prima estaba en la histeria total. Nos grito que si vimos a su hermano mientras cerraba la puerta. Le comentamos que no. Al poco rato se fue la luz y dejo de funcionar el teléfono, además poco a poco oscurecía y no dejábamos de oír balazos sirenas y gritos.

De repente comenzó a llegar gente a tocar la puerta. Ya estaba acordonada el área y todos estaban muertos del miedo.
Con mucho miedo y reserva, pero con un sentido de solidaridad valor y repudio, El Pelón dejo pasar a los que tocaron, consciente del riesgo que corríamos todos.
No recuerdo cuanta gente dejo pasar, pero eran varios. La mayoría eran hombres vestidos de traje. Recuerdo hasta que algunos traían portafolios.
El departamento casi se lleno, todos permanecimos parados. Mi prima se encerro en su cuarto con sus hijos.
Ahí juntos muertos del miedo a obscuras ni hablábamos. Nunca supimos quienes eran ni sus nombres ni donde vivían. Solo recuerdo vagamente, sus caras llenas de miedo y odio. Algunas con lágrimas.
Todos suspirábamos y nos estremecíamos, cuando llegaban las ráfagas o los gritos cercanos. El interminable ruido de las ambulancias nos tenía en un estado total de pánico.
Perdí la noción del tiempo no se cuanto tiempo paso.
Conforme se hacía más tarde, los balazos cada vez fueron menos. Ya casi no había gritos pero las ambulancias no paraban.

Las personas poco a poco fueron tomando valor y se decidieron a salir. Algunas solas otras en parejas. Al poco rato nos quedamos solos.
Ya mas noche, mi tío, papa de mi prima llego por nosotros. Para llevarnos a su casa.
 El no viva en Tlatelolco.
Nunca le pregunte como le hizo para entrar a Tlatelolco. De hecho nadie hablo de lo que sucedió por mucho tiempo.
Al entrar al depa, recuerdo, tenía el semblante de un cadáver. Los ojos sumidos la boca completamente seca y su voz que normalmente era gruesa y firme totalmente quebrada. El era moreno pero su cara estaba blanca y reflejaba mucha preocupación.

El Pelón no quiso irse y dejar sola la casa, se quedo a cuidarla pese a todos nuestros alegatos a que no lo hiciera. Probablemente yo hubiera hecho lo mismo.
Mi prima sus hijos y yo salimos con mi tío, en su carro muertos del miedo.
Volteábamos para todos lados pero estaba muy obscuro y casi no se veía nada.
La luz había comenzado a llegar a las calles, pero no eran las luminarias como las de ahora... no alumbraban bien.

Al salir vimos un estado de sitio verdadero. El ejercito por todos lados con retenes.
Las ambulancias seguían yendo y viniendo.
Le pidió mi prima a mi tío, pasar a ver si llego su hermano. El dijo que no, había poco tiempo.
El Pelón luego nos comento, que a otro día no sabía qué hacer, pero se fue muy temprano a trabajar. Vio como lavaban la Plaza de las Tres Culturas y las calles con pipas y recogían los zapatos y objetos que había tirados por todos lados.
Al paso de las semanas, nos fuimos enterando por relatos como este, de todo lo que ocurrió ya que los medios no dijeron nada.

A la fecha me estremezco cuando lo recuerdo. Inclusive cuando salieron películas libros y demás jamás los pude ver.
El primo al cual fuimos a buscar, si estaba en el mitin, pero esa es otra historia que ya no viví.
Solo me conto, años después. El trauma que vivió, y como salvo la vida, gracias a un soldado raso que le dejo escapar. Encerró durante muchos años todo sin poderlo contar.

Agradecimiento muy especial a @sonnyluna por tomarse el tiempo de leerlo y hacerme unos valiosos comentarios.

9 comentarios:

  1. esto te paso a ti??? que fuerte. Y gracias por compartirlo desgraciadamente un suceso en la historia que se ha conocido por partes como de rompecabeza gracias a los testimonios de las personas q sobrevivieron,, lo mismo que paso en el golpe de edo chileno, historias que son importantes de contar, para q nunca mas se repitan

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  2. Es impresionante...yo todavía no nacía, pero siempre me ha impactado esta triste historia en Tlatelolco... y lo has narrado de una manera que sin ser brutal si cala.. Ni siquiera encuentro las palabras que describan con simulada exactitud mi parecer.
    Un saludo y de nuevo gracias por compartir.

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  3. Amigo, gracias por compartirlo, tu relato me trasladó completamente...A mi que no me tocó vivirlo más que de la boca de mis padres me parece una historia aterradora, justo hace poco platicaba con otro amigo twitter como las nuevas generaciones no tienen idea de ese México (no porque el México de hoy sea mejor) sin embargo la historia de nuestra problemática social no data de hace dos décadas...y este tema tiene mucha tela de donde cortar.

    Por otro lado te felicito por tu blog, me gustó mucho, un abrazo grande!

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  4. Estas historias trasladan en el tiempo y a pesar de estarlo leyendo, se siente el escalofrió recorrer el cuerpo y se siente vivido, gracias por este aporte y un saludo.

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  5. Pues te leo y siento mucho pero mucho frío. Algo aterrador y que no olvidaremos.
    Y pienso que siguen los años y México no sé, no avanza en muchas cosas.

    Un placer conocer tu blog. Y gracias a Sonny por dármelo a conocer.
    Nos vemos en Twitter.

    Abrazos.

    Graciela

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  6. Holly shit bro... I vaguely remember you telling someone, probably one of our older cousins or friends i just cant remember who or where? But i do recall a tiny bit about this but certainly not this much of the story.

    Based on what you relate i can understand exactly why it would turn into some kind of repressed memory. It is too horrible to register or even contemplate hearing about it. Let alone actually living it...
    GOOD GOD ALMIGHTY!! What an ordeal.

    I'm left speechless, Wow!

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  7. Lamentablemente estos sucesos se desvanecen con el tiempo y se convierten en algo ajeno a lo que fue... un abrazo! USTFREEHUGS

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